Limpieza de los desechos de la mina por parte de terceros
Nuestra mina Goleen Sunlight en Montana empezó un programa para retirar y procesar materiales que contienen oro y plata de faenas abandonadas (no por Barrick) ubicadas cerca de su operación. En la actualidad, tienen 7 contratos de transporte de materiales de la mina histórica a la planta de procesamiento y han firmado contratos con muchas otras fuentes de mineral en terrenos públicos. Muchos de los proyectos tenían programas de limpieza prioritarios para muchas agencias estatales y federales. Eliminar estos materiales reduce el impacto ambiental al agua subterránea de las faenas heredadas y el procesamiento adicional aumenta la producción de la mina, que apoya a los trabajos y la actividad económica en el área. El programa también ha ahorrado cientos de miles de dólares en la limpieza ambiental.
Emisiones, Efluentes y Desechos
Favor ver Cambio Climático para conocer un análisis de nuestras emisiones de gas de efecto invernadero.
Polvo y Materias Particuladas: El polvo es la emisión al aire más común en las operaciones de Barrick. Suprimimos las emisiones de polvo de los caminos, chancadores y sistemas de correas transportadoras aplicando agua a los caminos, operando aerosoles de bruma y sistemas de recolección de polvo en fuentes punto, y aplicando surfactantes químicos en algunos lugares.
Azufre y Óxidos de nitrógeno: Estas emisiones se controlan por lo general usando filtros, scrubbers y otros dispositivos de control de la contaminación. En Canadá, Australia y EE.UU, en forma periódica se recolecta información sobre las emisiones de SOx y NOx y se entrega a las bases de datos nacionales. En otras jurisdicciones, es posible que nuestras minas no recolecten esta información en forma rutinaria cuando los permisos correspondientes no exigen hacerlo.
Mercurio: En una cantidad de operaciones, las emisiones de mercurio al aire se liberan durante el procesamiento del mineral que contiene mercurio. Estas emisiones se controlan mediante filtros y scrubbers. En la actualidad, estamos cerrando nuestro programa de 5 años de abatimiento del mercurio en esas faenas, que ha incluido un completo programa de medición de las emisiones, y la instalación de más controles para reducirlas o eliminarlas en forma significativa. En el 2011, se liberaron 5,4 toneladas métricas de emisiones de mercurio a la atmósfera. Más del 98% de estas emisiones provienen de 4 operaciones nuestras: una en Norteamérica, una en Sudamérica y 2 en la región Australia-Pacífico.
Sustancias que agotan el ozono: En las operaciones de Barrick, no se usan materiales que contengan sustancias que agotan el ozono ni equipos que las usen. No usamos materiales que contengan sustancias que agotan el ozono, excepto en el caso de los extintores de incendios y algunos refrigerantes y solventes en máquinas del taller; por lo tanto, la emisión de estas sustancias es mínima.
Barrick recicla y reusa el agua en la mayoría de nuestras faenas. Tenemos 19 operaciones que son faenas con cero descargas. Sin embargo, tenemos 7 operaciones y otras 9 propiedades que liberan agua impactada por la mina al medio ambiente una vez que se cumplen los estándares de calidad del agua o las condiciones de los permisos. Para asegurarnos de que el agua descargada cumpla los requerimientos legales, regulatorios y de los permisos locales, usamos tecnología sofisticada para monitorear la calidad y la cantidad de agua antes de la descarga. Además, monitoreamos el agua subterránea y los viaductos sobre la superficie aguas abajo de nuestras operaciones para asegurarnos de que no tengan un impacto negativo en el medio ambiente local.
El agua se descarga con permiso en 7 minas operativas. En el 2011, se descargaron 73,1 millones de metros cúbicos de estas propiedades una vez que se lograron los estándares de calidad del agua. Ocho propiedades cerradas y 1 proyecto también descargan agua tratada al medio ambiente. En el 2011, el total de agua descargada según el permiso de estas propiedades fue 21,4 millones de metros cúbicos.

La toma de muestras de agua nos permite asegurarnos de descargar agua sólo cuando se da cumplimiento a lo que exigen los permisos o los estándares de calidad del agua.
Todos los años, en nuestras operaciones se genera una cantidad de desechos que no se procesan. Estos desechos pueden variar por región y por operación, pero por lo general incluyen desechos de los análisis de laboratorio, metales scrap, aceites de desechos, bidones y botellas, neumáticos y desechos de las oficinas y el campamento. En la medida de lo posible, tratamos de reciclar estos desechos; sin embargo, no siempre es posible en algunas de nuestras faenas remotas o en operaciones ubicadas en países donde no se dispone del servicio de reciclaje. Los desechos no peligrosos que no se reciclan se usan, por lo general, como relleno en terreno (ya sea en rellenos municipales o rellenos que se construyen en la propiedad minera) o se incineran. En el 2011, 76.000 toneladas se residuos no peligrosos se usaron como relleno sanitario y se reciclaron 397.000 toneladas (de metales scrap en su mayoría). Los desechos peligrosos se abordan más adelante en este documento.
La explotación implica remover la mena, la roca que contiene cantidades económicamente recuperables de los metales deseados. Para acceder a los depósitos de la mena, hay que retirar la roca estéril: la roca que no contiene cantidades económicamente recuperables de metales deseados. Dado que la roca estéril puede contener diversas cantidades de metales que están presentes en forma natural en los minerales, hay que manejarla en forma apropiada para disminuir el riesgo de contaminación, como el drenaje ácido de roca y la lixiviación de los metales. La roca estéril se coloca en instalaciones de ingeniería que se pueden perfilar, cubrir con suelo y colocar vegetación nuevamente o devolverla a los rajos abiertos realizados o a las minas subterráneas, donde se puede almacenar en forma permanente. En algunas faenas, la roca estéril no reactiva se puede usar para construir lechos de caminos o represas. En el 2011, se eliminaron más de 450 millones de toneladas métricas de desecho a instalaciones de ingeniería, trabajos en minas subterráneas o a rajos abiertos.
Dependiendo del tipo de roca, los minerales en la roca, y otras propiedades geológicas, la mena se puede chancar, colocar en carpetas grandes a prueba de goteo y ser lixiviadas químicamente para extraer los metales deseados (lo que se llama lixiviación en pilas) o se puede chancar después, mezclarla con agua y sustancias químicas formando una pulpa y hacerla pasar por la planta de procesos para extraer los metales deseados. En algunas de nuestras minas, hay operaciones de lixiviación en pilas y planta de procesos para recuperar el oro, la plata y el cobre.
La mena chancada en nuestras instalaciones de lixiviación en pilas tiene, por lo general, el tamaño de la grava, y este material queda después de que se han extraído los metales deseados y se ha recuperado toda la solución de la lixiviación. Al término de las operaciones, estas instalaciones por lo general se perfilan nuevamente y se cubren con un suelo de capas múltiples que evita que se infiltre agua de lluvia y permite la revegetación. Las carpetas a prueba de goteo que subyacen a las instalaciones de lixiviación en pila evitan la infiltración al suelo natural, y cualquier infiltración residual que sea capturada por las carpetas después del cierre, es tratada para dar cumplimiento a los estándares de calidad del agua antes de descargarla al medio ambiente.
Los relaves son partículas de roca finamente triturada, por lo general del tamaño de la arena y sedimentos finos, que queda después de que la mena chancada y con pulpa se ha hecho pasar por nuestras plantas de procesos para remover los metales deseados. Por lo general, la pulpa de los relaves es bombeada a instalaciones de almacenamiento de los relaves (TSF, por sus siglas en inglés). Tratamos de recuperar la mayor cantidad posible de agua del proceso y las sustancias químicas residuales antes para volver a usarlas en nuestras plantas de proceso. También recuperamos agua de nuestras instalaciones de almacenamiento de relaves para usarla nuevamente en el proceso. En el 2011, depositamos 57 millones de toneladas métricas de relaves en las instalaciones de almacenamiento de los relaves.
Barrick diseña, opera y cierra sus instalaciones de almacenamiento de roca estéril, las instalaciones de lixiviación en pilas y las instalaciones de almacenamiento de relaves según las mejores prácticas aceptadas a nivel internacional y disponibles actualmente y da cumplimiento a lo que exigen las normativas para seguridad y protección del medio ambiente. Nos aseguramos de dar cumplimiento a las exigencias técnicas, sociales, ambientales y económicas de la faena y de los materiales, y de honrar los compromisos acordados con nuestros grupos de interés. Elaboramos un Estándar de Manejo de los Relaves en el 2011. En el 2012, se implementará en nuestras faenas y, en el futuro, será una guía para el diseño, la construcción y el manejo de nuestras instalaciones de relaves.
Todos los componentes del diseño y los diseños completos de nuestras instalaciones de almacenamiento son objeto de evaluaciones de riesgos detalladas y de revisiones críticas por parte de ingenieros, científicos y expertos en temas socio-económicos altamente calificados. Además de las inspecciones diarias por parte de personal altamente capacitado de la faena, nuestras instalaciones de relaves activos son inspeccionadas todos los años por el Ingeniero de Registros o un ingeniero profesional con calificaciones similares. También hacemos inspecciones corporativas periódicas y contratamos expertos de renombre internacional para que efectúen revisiones independientes de desempeño de nuestras instalaciones de relaves operativas y cerradas.
Estamos desarrollando, y hemos implementado en varias operaciones, procesos para reducir el contenido de agua de nuestros relaves y disminuir nuestra huella minera. Estos procesos incluyen actualmente espesar los relaves a la consistencia de una pasta antes de enviarlos a las instalaciones de almacenamiento de relaves, almacenar los relaves en tajos abiertos completos, y mezclar los relaves con cemento antes de rellenar los trabajos subterráneos terminados. En una de nuestras operaciones, los relaves se mezclan con mineral chancado y se envían a instalaciones de lixiviación en pilas para recuperar más metales.
En nuestra mina Porgera, en Papúa Nueva Guinea, eliminamos material de los relaves a un río cercano según el permiso. En Asuntos Ambientales Importantes, se presenta más información sobre Porgera y la eliminación de los relaves a los ríos.
Barrick ha implementado procesos de manejo preventivo en sus operaciones en que la roca estéril, la lixiviación en pilas y/o relaves han demostrado el potencial para generar drenaje ácido de roca (DAR) y la lixiviación de metales. Somos miembros de la Red Internacional de Prevención del Ácido (INAP, por sus siglas en inglés), una organización que aborda este problema de la minería en todo el mundo. En el 2011, participamos en la revisión periódica de la Guía Global de INAP sobre el Drenaje Ácido de Roca (GARD, por sus siglas en inglés) cuyo objetivo es ser una referencia a nivel internacional para la prevención de ácido en el ámbito del DAR. Consolidar los amplios conocimientos globales sobre el manejo del DAR en un solo documento no fue tarea fácil y tomó varios años. Para crear una guía verdaderamente global, los expertos de muchos países aportaron sus conocimientos a la elaboración de la Guía. La Guía GARD se actualizará regularmente a medida en que se cuente con más conocimiento. La primera revisión se centra en 4 capítulos específicos: Caracterización, Predicción, Prevención y Mitigación, y Tratamiento. La actualización estará lista en primavera del 2012 a más tardar.
Barrick genera residuos peligrosos de nuestras operaciones. Entre estos residuos, se incluyen baterías, tubos fluorescentes, aceites, solventes y desechos de los análisis de laboratorio. Los tipos de desechos peligrosos varían de una faena a otra; sin embargo, todos se reciclan o eliminan en instalaciones para desechos autorizadas. En el 2011, se eliminaron 14.800 metros cúbicos de desechos líquidos peligrosos y 6.500 toneladas métricas de desechos sólidos peligrosos se eliminaron o reciclaron según lo establecen las normativas correspondientes.



